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CLAVES PARA DESARROLLAR EL HÁBITO DE ESTUDIO EN SUS HIJOS

altEl éxito escolar depende en gran manera de los padres, más que de la escuela o los profesores. Además, cuando un niño o adolescente adquiere hábitos, especialmente en su comportamiento y sus estudios, esto contribuye directamente en su autoestima.

La recomendación por excelencia para lograr que nuestros hijos adquieran buenos hábitos, en todos los sentidos posibles (estudios, comportamiento, alimentación, entretenimiento, etc.) es que como padres dediquemos tiempo a sus necesidades a la hora de hacer sus tareas, alimentarse y observar su comportamiento ante los demás para corregirles si no es el más adecuado.

En esta parte también incide el ejemplo que como padres damos a nuestros hijos, ya que somos el espejo en el que ellos se ven cada día.

Si bien es cierto, que para algunos padres es cada vez más difícil encontrar el tiempo suficiente para sentarse a estudiar o ayudar a sus hijos a hacer sus tareas. Es primordial y decisivo en las vidas de nuestros hijos acompañarlos físicamente, y guiarlos para que aprendan a adquirir hábitos de estudio y una organización eficiente de sus tareas.

Los hábitos en la infancia y adolescencia

En los primeros años de la enseñanza básica, es importante que el padre o la madre se mantengan cerca cuando hace sus tareas o estudia y organicen juntos un horario que considere un breve descanso después de llegar del colegio, la realización de las tareas o estudio, y tiempo libre para realizar alguna actividad de su elección.

A medida que avanzan en la enseñanza básica, los niños y niñas van adquiriendo, paulatinamente, mayor autonomía en su trabajo; pero siempre será de suma importancia ayudar a los niños a construir buenos hábitos, que les permitirán desarrollar un sistema de trabajo individual, adecuado a sus estilos de aprendizaje.

Una gran responsabilidad de los padres, es la de lograr que los hijos durante la niñez y la adolescencia, interioricen hábitos que favorezcan su proceso de socialización y su capacidad de vivir y crecer felices y exitosamente dentro de cualquier grupo.

Los hábitos son actos complejos que al ser repetidos con frecuencia tienden a ser ejecutados precisa y automáticamente, es decir, se convierten en acciones automáticas que se realizan sin intervención de la voluntad y de la conciencia.

Así por ejemplo, los adultos ponemos el despertador, planeamos la agenda, leemos los diarios, etc., sin racionalizar estos actos. De igual manera el niño adquiere hábitos como: cepillarse los dientes, acostarse a determinada hora, recoger los juguetes, ordenar su cuarto, vestirse solo, tener buenos modales en la mesa, etc.

Recomendaciones para cultivar hábitos de estudio en nuestros hijos:

-. Cree un ambiente que sea propicio para hacer las tareas. Los(as) chicos(as) necesitan un área de trabajo permanente en su habitación u otra parte de su casa que les dé privacidad.

-. Reserve un período prolongado para hacer tareas.

-. Establezca una regla para la casa en que el televisor estará apagado mientras se hagan las tareas.

-. Supervise el uso del ordenador e Internet.

-. Esté disponible para responder preguntas y ayudar, pero nunca le haga la tarea a su hijo(a).

-. Si su hijo(a) tiene problemas con una materia en particular y no puede ayudarle, un tutor o maestro particular puede ser una buena solución. Antes converse con la/el maestra(o) de su hijo(a).

Cómo EDUCAR A LOS NIÑOS PEQUEÑOS EN LOS BUENOS MODALES


La educación de los buenos modales está estrechamente relacionada con la educación en las virtudes.
Cómo Educar A Los Niños pequeños En Los Buenos Modales.
Cómo Educar A Los Niños pequeños En Los Buenos Modales.


Luis de cuatro años acompaña a su madre a hacer las compras. Al entrar en una tienda le regalan unos caramelos, y el niño responde sin dudar “las palabras mágicas” que ha oído siempre en casa, MUCHAS GRACIAS. Esta respuesta no ha sido fruto del azar, sino que ha sido el resultado de la educación en valores que llevan a cabo sus padres y que se refuerza en el colegio.

Si nos esforzamos por enseñar a nuestros hijos el valor de la amistad, la generosidad, el respeto la paciencia, la responsabilidad, la alegría, la comprensión… los buenos modales serán la manifestación, por lo menos, de parte de esos valores.

El diccionario de la Real Academia define la cortesía como “la demostración o acto con el que se manifiesta la atención, el respeto o afecto de una persona a otra”.

¿Cómo se enseñan los buenos modales en niños de 0-6 años?


A la hora de educar a niños de 0-6 años, se suele decir que “las enseñanzas entran por los ojos, los oídos son un mero acompañamiento”.

Muchas veces, padres y profesores, repetimos y repetimos las cosas sin darnos cuenta de que, sobre todo, en la enseñanza de unos determinados modos de comportamiento, el ejemplo es fundamental.

Tenemos que tener en cuenta que en la etapa de 0 a 6 años la imitación y el juego son básicos para la adquisición de cualquier aprendizaje del comportamiento. Pero también hay niños que les cuesta más adquirir hábitos porque les cuesta más mantener la atención. En esta caso es fundamental enseñarles a observar.

A los niños hay que enseñarles cuando son pequeños, en las edades referidas al principio de este apartado, y deberíamos desterrar la frase: “ ya aprenderá cuando sea mayor” porque si no conseguimos enseñarles hábitos de pequeños no engrasaremos las bisagras del aprendizaje que tan bien quedan grabadas en edades tempranas.

Otro rasgo importante en la adquisición de conocimientos en materia de buenos modales es que éstos se transmiten en familia. Son, por lo tanto, los padres, hermanos, abuelos y las relaciones que se mantienen entre ellos los responsables de la buena educación.

Los padres debemos crear un ambiente de ayuda, colaboración y respeto en el seno de la familia. Debemos tratar a cada hijo como si fuera único e irrepetible, teniendo en cuenta sus circunstancias. Si conseguimos que cada hijo se sienta integrado en la familia habremos dado un paso importante para su futura integración en la sociedad. En las familias con hermanos mayores, su ejemplo es fundamental para los más pequeños.

Siempre, pero quizás hoy más que nunca, por la falta de tiempo de los padres, los abuelos han jugado un papel importante en la educación de nuestros hijos. Debemos enseñar a nuestros hijos a quererlos, respetarlos y ayudarles. En ningún caso si hay diferencias deben escuchar nuestras críticas. Pero los abuelos no son los que educan a nuestros hijos, aunque les debemos dejar colaborar con su sabiduría y su cariño.

Todos los conocimientos que demos a nuestros hijos en materia de educación en los buenos modales es ganancia para toda la vida. Una herramienta fundamental que puede ayudar al trabajo educativo en estas edades es “ hacerlo como un juego”: Por ejemplo, si queremos que den las gracias podemos enseñárselo con una rima o también hablarles de las palabras mágicas que nos ayudan a tener amigos. Para educarles en el orden y la higiene personal podemos contarles el cuento de “Juan el Sucio”. Otro cuento que nos puede ayudar a educarles a pedir las cosas por favor es el de Alicia Aspinwall en el que relata la historia de los duendes de los buenos modales que viven en la boca de los niños y necesitan esas palabras amables para poder vivir…

En cualquier situación, con un poco de imaginación, podemos educar:

1.- En la sala de espera del Pediatra.: Como lo normal es que haya que esperar, se puede preparar la situación previamente. Podemos llevar papel para dibujar y algunas pinturas, algún cuento para leer, jugar al veo-veo, mirar por la ventana…

Todo ello respetando el tono de voz para no molestar a los demás.

2.- En la calle: La calle ofrece un montón de situaciones de aprendizaje que podemos aprovechar. La conversación de nuestros hijos sobre todo aquello que ven es fundamental para adquirir una conducta correcta.

3.-Fiestas infantiles: El cumpleaños de un niño de 5 años, puede ser un desastre si no tenemos en cuenta que muchos niños juntos implica mucho jaleo y cambian mucho de actividad. Si tenemos esto en cuenta y tenemos preparados diferentes juegos que duren poco tiempo, los niños disfrutarán mucho y se portarán bien.

4.- Cuando vienen visitas: Suele ser habitual que los niños quieran llamar la atención, pero debemos contar con ello y tratar de evitarlo. Hay que tratar de buscar estrategias para mantenerlos alejados de la conversación y a la vez entretenerles. En estos casos no podemos entretenerlos nosotros mismos ya que hay que atender a las visitas por lo que puede ser el momento ideal para que vean su película favorita.

EDUCAR EN VALORES HOY

La dificultad de educar.

Lo difícil que resulta hoy educar es algo que todos constatamos y sufrimos: padres, maestros, sacerdotes, catequistas,... Y por ello muchas veces ante el cansancio, el desconcierto o el percibir la propia falta de preparación, tenemos la tentación de claudicar, de rendirnos.

Cade vez son más los estudiosos que piensan que hay un problema de fondo, cada vez es más necesario: la educación en valores.
Se trata por tanto empezar desde pequeños a educar a niños transmitiendoles valores que contribuyan a su madurez humana, y en nuestro caso también cristiana. Valores que los humanicen, que les hagan ser personas, ser felices en su vida. En terminología psicopedagógica, valores que lleven a buen puerto su proceso de personalización y socialización.

Pero, ¿qué es un valor?. Valor es todo aquello que tiene capacidad de satisfacer las necesidades de la persona, y desde una perspectiva más profunda, lo que el ser humano percibe como verdadero, justo y bueno para realizarse como persona.

Educar en valores humanos.I

Lo primero es educar en valores humanos, en aquellos valores básicos sobre los que, cualesquiera que sean nuestras ideas o creencias, todos estamos de acuerdo y pensamos que merece la pena salvaguardar y respetar.
Los valores humanos (o los derechos humanos) nos sirven para tener una vida individual, y una convivencia social, justa y humana: para ser personas.
Forman parte de una MORAL DE MINIMOS, para llevar una vida digna.

Podemos dividir los valores humanos en tres bloques. Cada uno de ellos se resume en un valor guía o principal:

- LIBERTAD (Valores civiles): vida, pensamiento, expresión, participación, desplazamiento,...
- IGUALDAD (Valores sociales): salud, educación, trabajo, ocio, protección, vivienda,...
- SOLIDARIDAD (Valores solidarios): justicia, paz, tolerancia, cooperación, dialogo, ecología,...

Educar en valores cristianos.

Pero la persona, y más un cristiano, no se conforma con sólo tener una vida digna. Busca además, y necesita, otros valores que le ayuden a encontrar el sentido último de la vida, del hombre, del mundo y de la historia: para ser feliz.

Los valores cristianos forman parte de una MORAL DE MAXIMOS (los valores humanos de la "moral de mínimos" más los valores de sentido personales), para llevar una vida buena. Su valor guía es:

- JESUCRISTO (Valores religiosos): Dios, el evangelio, las bienaventuranzas, el amor cristiano, la esperanza en la resurrección,..

Transmitir, adecuadamente, esos valores humanos y cristianos es el gran reto que tenemos por delante con nuestros niños.

EDUCACION EN VALORES Y FAMILIA

Después de acercarnos de forma general al contenido de una educación en valores, nos situamos ahora en el ámbito de la familia, que para el niño y su educación es tan decisivo todavía, aunque las encuestas revelen la creciente, y a veces superior, influencia de otros ambientes como los amigos, la escuela o los medios de comunicación.
La familia siempre será, por hondas razones antropológicas, un lugar privilegiado para el proceso de personalización - socialización del ser humano.

I. Valores necesarios para la personalización.

Digamos de otra manera lo que hemos visto en el apartado anterior a propósito de los valores.
Si, como hemos señalado, valor es todo aquello que tiene capacidad de satisfacer las necesidades de la persona, hemos de ver cuales son las necesidades para descubrir cuales son los valores:

* Necesidades biológicas o vitales (supervivencia y seguridad): comida, vestido, salud, vivienda, protección, tranquilidad,...
* Necesidades psicológicas (cognitivas y afectivo-sociales): conocer, comprender, ser aceptados, ser valorados,...
* Necesidades de sentido (autorrealización y felicidad): morales, filosóficos o religiosos (verdad, bondad, belleza,...).


Sólo atendiendo a estas tres dimensiones puede desarrollar la familia la función que le corresponde en el proceso de personalización de sus hijos. Naturalmente, el cómo se haga esto, dependerá de cuales sean los propios valores de la familia y de las propias cosmovisiones de los padres.

Nuestra opción, como sabemos, es clara: optamos por los valores cristianos, como nuestro horizonte educativo.

II. ¿Cómo transmitir estos valores?

El proceso de transmisión de valores en la familia depende de distintas variables. Destacamos dos:

1. La calidad de las relaciones padres - hijos.

En la medida que el hijo se identifica con sus padres, es más probable que interiorice los valores de estos. La identificación con los padres va a depender de:

- las cualidades y características de los mismos, tales como reconocimiento, prestigio, autoridad;
- la conducta de los padres para con el hijo, particularmente en las dimensiones de apoyo y control.

a- El apoyo de los padres.

Se refiere a la conducta manifestada por el padre/madre ante su hijo, que hace que éste se sienta cómodo en su presencia, confirmandole que es aceptado y aprobado como persona. Se trata, por tanto, de la aceptación, afecto, rechazo, cercanía, indiferencia,...por parte de los padres respecto a sus hijos. Esto tiene consecuencias directas para la autoestima del hijo.
Hay seis tipos de conductas o dimensiones que se incluyen en el concepto de apoyo parental:
- Frecuencia de alabanza.
- Frecuencia de crítica.
- Frecuencia de castigo.
- Percepción de si se puede comunicar con sus padres.
- Percepción de ser favorecido o desfavorecido en la relación con sus hermanos.

b- El control de los padres.

No se trata sólo de la autoridad paterna, que se define como el potencial que los padres tienen para obligar a actuar a un hijo según sus deseos. Sino principalmente del grado de esfuerzo que los padres realizan para influir en sus hijos.

. Estilos educativos de los padres:

- Autoritario: se valora la obediencia y la restricción de la autonomía del hijo.
- Permisivo: se da toda la libertad, siempre que no suponga excesivos riesgos.
- Dialogante: se definen las actividades del hijo de forma racional y dialogada.

. Tipos de ambiente familiar:

Estos estilos educativos se corresponderían con tres tipos de ambiente familiar:

- Rígido - Débil - Flexible

2. El desarrollo psicológico del hijo.

La madurez mental del hijo es importante en la transmisión de los valores porque las diferentes categorías de valores pueden personalizarse mejor en distintos niveles de desarrollo. Debemos conocer cuáles son los valores positivos cuyo aprendizaje es más propio de cada edad, para que los niños y jóvenes los puedan adquirir más fácilmente.

En el desarrollo humano se dan tres dimensiones: intelectual (conocimientos), afectiva (aceptación) y conductual (libertad).
El niño o el joven se encontrarán o no con el valor, tendrá o no efectividad nuestra propuesta de valores, en función del nivel alcanzado en estas áreas del desarrollo.

III. ¿Qué puede hacer la familia?

Evidentemente, la mejor educación para los hijos no es la predicación de los valores, sino el ejemplo que los padres puedan dar y la coherencia de su comportamiento. Pero la mejor educación en valores es una buena educación de la inteligencia, de la afectividad y de la libertad.

Para una sociedad tan compleja como la nuestra la opción de una educación en la familia es clara: educar para la madurez, para que los hijos puedan realizar opciones libres y conscientes en el mundo de los valores.

VIERNES SANTO